Agricultura sustentable o sustentabilidad han sido utilizados como “términos paraguas” abarcando varias aproximaciones ideológicas, incluyendo: agricultura orgánica, agricultura biológica, agricultura alternativa, agricultura ecológica, agricultura de bajos insumos, agricultura biodinámica, agricultura regenerativa, permacultura y agroecología.
Existe una gran confusión terminológica cuando se profundiza en la temática relacionada con la “sustentabilidad agrícola”. Este concepto se utiliza para designar “todo lo que se percibe como bueno o benigno para la agricultura”. Junto con el concepto de agricultura “alternativa”, aparecen los de “regenerativa, biológica, orgánica, ecológica”. Todas estas concepciones tienen en común ser diferentes de la agricultura “tradicional o convencional” y “pueden ser englobadas en el paraguas conceptual de sustentable”, que presenta como objetivos generales y básicos:
• Mejorar la salud de los productores y los consumidores;
• Mantener la estabilidad del medio ambiente (métodos biológicos de fertilización y control de plagas);
• Asegurar lucros a largo plazo de los agricultores;
• Producir considerando las necesidades de las generaciones actuales y futuras.
Para cumplir estos objetivos la agricultura sustentable se orienta a resolver los principales problemas e incluyen, de una forma general, aquellas técnicas que no son contaminantes, que son armónicas con los ecosistemas locales y que conservan la fertilidad de los suelos sin agredir la microvida (manejo integrado de plagas, rotación de cultivos, baja intensidad de la producción de animales, fertilización orgánica y verde, diversas técnicas de plantación y manejo de tierras, agroforestación, etcétera).
La estrategia más frecuentemente ligada a la sustentabilidad es la eliminación o reducción del uso de químicos procesados, particularmente fertilizantes y pesticidas (Tommasino, H., Foladori, G., & Pierri, N. (2005). ¿Sustentabilidad? : desacuerdos sobre el desarrollo sustentable. M. A. Porrúa).
Para lograr erradicar el hambre y la pobreza en el mundo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se ha propuesto cinco objetivos estratégicos que son pilares de acción en las regiones de los países miembros como México, y que fortalecen los procesos productivos para que estos sean más abundantes, diversos, sanos y sostenibles:
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| Ayudar a eliminar el hambre,
la inseguridad alimentaria
y la malnutrición |
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| Hacer que la agricultura,
la actividad forestal y la
pesca sean más productivas
y sostenibles |
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| Reducir la pobreza rural |
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| Propiciar sistemas agrícolas
y alimentarios inclusivos
y eficientes |
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| Incrementar la resiliencia
de los medios de vida
ante las amenazas y crisis |
La creciente demanda de alimentos aumenta la presión sobre los recursos naturales, sean suelos, bosques, praderas, mares o ríos. Para hacer frente a esta situación, los países miembros de la FAO declaran esencial priorizar la producción sostenible de alimentos básicos y nutritivos para garantizar la seguridad alimentaria. Para ello la FAO promueve la innovación socio-productiva y la comercialización de productos en sistemas de Agricultura Familiar, que se han posicionado como un importante proveedor de alimentos para el consumo local y el mercado interno, contribuyendo significativamente al desarrollo rural territorial y al alivio de la pobreza.

Estas prácticas de producción sostenible minimizan la presión sobre los recursos naturales, al realizar un adecuado manejo y conservación de la biodiversidad, reducir el uso de insumos nocivos para el medio ambiente, y usar variedades autóctonas y policultivos. Al mismo tiempo, el análisis de riesgos ambientales, provocados por el cambio climático, y el aumento de la resiliencia, son esenciales para garantizar los sistemas de vida rurales y urbanos.